Dentro del acto de graduación final, cada año me ha gustado recopilar las palabras siempre sentidas y asertivas a los jóvenes que obtienen el título de bachilleres por parte de la señora rectora, he aquí parte del discurso dedicado a nuestros graduados...
Jóvenes:
Sin pretensiones de ser quien pueda dar lecciones de vida, sino sólo
movida por el amor que les profeso como estudiantes y de la confianza
que tengo en ustedes para hagan de sí mismos y de la sociedad un
lugar más justo, más sabio y más humano, me atrevo a invitarles a
pensar en tres cosas:
La primera de ellas es una lección que a menudo olvida la escuela, la
sociedad y que reclama siempre la vida y es la de saber quién, cómo,
para qué, de qué forma, con qué principios y con qué sentido me hago
soy yo mismo. Actualmente se nos invita tensamente a dos formas de
ser uno mismo, ambas en mi opinión, extremas y vacías, una ser masa,
ser parche, grupo, colectivo, ser fans, ser como son todos los demás y
perderse y portarse ahí, ahorrándose el camino del conocerse y hacerse
a sí mismo, y el otro extremo ser un super yo, la selfi, la egolatría del
reconocimiento, el like, el mantener la intimidad al viento, aparecer
mostrando lo que tengo y lo que no, el confundirse vagamente con la
apariencia de la felicidad de momentos, fotos y comentarios, que por
estar totalmente hacia afuera hacen saber que se perdió el camino más
arduo y retador que es el de ir hacia dentro de uno mismo.

La segunda idea es una invitación a caminar de la mano de la sabiduría
y no sólo del conocimiento. En el escudo de nuestra amada institución
e incluso en algunos momentos del año dentro de uno de sus árboles
habita una lechuza, y para nosotros representa sabiduría, y ustedes se
preguntarán y qué la diferencia del conocimiento, pues en la primera
cabrán todas las experiencias, personas, sentidos, lenguajes, posturas,
posibilidades, cambios, saberes, conocimientos e incluso ignorancia y
serán sopesados en la balanza de lo justo y lo ético para buscar el bien
común, mientras que el conocimiento ciego, productivo y engreído de
nuestra época puede llevarnos al peor de los egoísmos e irónicamente
al peor de los oscurantismos, que a diferencia de edad media no será
por falta de información, sino por hastió de ella.
Finalmente hagan en lo posible, del verbo aprender una acción
permanente, la plasticidad cerebral nos enseña que siempre podemos
hacerlo, esto es, siempre el cerebro humano aprende, a favor o en
contra, pero aprende; por eso quien se sostiene a si mismo en el verbo
aprender acude al paso de la vida con la maleta lista para cualquier
viaje, sea el de la alegría o el de la tristeza, el del triunfo o el del fracaso,
el de la grandeza o el de la humildad, el de la soledad o el de la
compañía, el de la salud o la enfermedad, el de la transparencia o la
hipocresía, el de la juventud o el de la vejez, porque el que aprende
paso a paso, no abandona nunca la escuela de la vida y ella, la vida,
como fuente y regalo divino es la que más sabe, nosotros mientras la
vivimos sólo somos aprendices nos demos o no cuenta de ello.

Así pues, mis jóvenes no me queda más que pedirles en nombre de la
comunidad educadora que lidero, que estén en el mundo de la mejor
manera que cada sean capaces de estar, claros consigo mismos, sabios
en la forma de vivir, aprendiendo de todo lo que vivan, para que se haga
posible lo que Eduardo Galeano sintetizó bellamente en una de sus
frases y que espero sea lo que puedan lograr: “Mucha gente pequeña,
en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el
mundo” (Eduardo Galeano) Muchas gracias y felicitaciones
SANDRA MARIA TORO JARAMILLO
Rectora I.E Manuel José Caicedo